63 casos «controlados» y 400 mil dosis en camino: Toluca pone el Sarampión en la agenda mientras el Estado guarda silencio político

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Toluca, Estado de México a 13 de Febrero de 2026. – En la más reciente edición de “La Toluqueña”, el presidente municipal Ricardo Moreno Bastida invitó a la secretaria de Salud del Estado de México, Macarena Montoya Olvera, para abordar el tema del sarampión. Los datos expuestos fueron precisos: 63 casos confirmados en el Estado de México, con una tasa de letalidad reportada en cero y un escenario que, según la autoridad sanitaria, está “controlado”.

Además, se anunció que durante febrero se espera rebasar las 400 mil dosis aplicadas en la entidad, como parte del reforzamiento de la campaña de vacunación. En el papel, el mensaje es de contención. En la política, el mensaje es otro.

El alcalde que marca la agenda Ricardo Moreno no se limitó a acompañar la información técnica: colocó el tema en el centro de la conversación pública. Mostró preocupación y dejó claro que no esperará a que el problema escale para hablar de él.

Pero marcar la agenda también implica cálculo. Cuando un alcalde toma la batuta en un tema cuya rectoría corresponde al estado, proyecta liderazgo… y al mismo tiempo pisa terreno que no controla completamente.

Si el brote no crece, podrá presumir anticipación. Si aumenta, el discurso preventivo podría convertirse en presión política directa hacia su propia gestión. El riesgo de hablar primero es quedar expuesto primero.

El Estado que comunica control, pero no liderazgo político la secretaria de Salud ofreció cifras, metas y tranquilidad. Sin embargo, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez no ha emitido un pronunciamiento público específico sobre el sarampión en la entidad. Su agenda reciente ha estado enfocada en infraestructura educativa.

En uno de esos eventos apareció con cubrebocas, un detalle simbólico en medio de un contexto sanitario delicado. Pero el mensaje político directo sobre la epidemia que se asoma no ha llegado. Y en política, el silencio no es neutral. Puede interpretarse como confianza en el control técnico.

Pero también como distancia frente a una preocupación que ya se discute a nivel nacional. Una fragilidad heredada El escenario actual tampoco surge de la nada.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, los cambios en el esquema de compras y distribución de vacunas —en el contexto de la llamada austeridad republicana— generaron retrasos y problemas logísticos que impactaron coberturas. Luego, la pandemia interrumpió campañas rutinarias entre 2020 y 2023 y profundizó el rezago.

Las brechas en inmunización no se notan de inmediato; se manifiestan años después, cuando los virus encuentran terreno fértil. Hoy, México acumula miles de contagios.

El Estado de México reporta 63 y asegura control. La pregunta no es si el número es alto o bajo, sino si la narrativa política está alineada con la prevención real. Golpe para ambos lados

El alcalde corre el riesgo de politizar la alerta sanitaria para ganar visibilidad. La gobernadora corre el riesgo de minimizar en lo público lo que exige liderazgo visiblen; Uno habla y se expone. La otra calla y se interpreta; Entre 63 casos confirmados y 400 mil dosis prometidas, lo que está en juego no es solo la estadística.

Es la credibilidad de quién conduce, quién coordina y quién asume la responsabilidad si el panorama cambia. Porque en salud pública, tan delicado como el virus es la percepción de quién está verdaderamente al mando.


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