Metepec, Estado de México, 22 de febrero de 2026. — En tiempos donde el costo de lo esencial parece crecer más rápido que los sueños, un calentador solar puede significar algo más que agua caliente: representa tranquilidad. Así lo entendieron las familias de San Jerónimo Chicahualco, en Metepec, que recibieron calentadores solares y tinacos de manos del diputado priista Mariano Camacho.
La escena fue sencilla, pero el fondo profundo: apoyar la economía del hogar es también fortalecer la dignidad cotidiana. En un contexto donde el gas y los servicios básicos presionan cada vez más el bolsillo, estos apoyos se convierten en una forma concreta de resistencia ante la incertidumbre económica.
«la política deja de ser discurso y se vuelve utilidad.»
Leticia Arcos, beneficiaria del programa, lo expresó con claridad práctica y esperanza palpable: el ahorro en gas no es un lujo, es una necesidad urgente. Cada peso que no se va en un tanque es un recurso que puede destinarse a la educación, la alimentación o la salud de la familia. En esa lógica doméstica, la política deja de ser discurso y se vuelve utilidad.



Durante la entrega, Camacho agradeció la confianza de las familias y reafirmó que su responsabilidad pública nace precisamente de ese respaldo ciudadano. Habló del trabajo en equipo como una vía para identificar necesidades reales, como el abasto de agua y el ahorro energético, particularmente en las comunidades que más lo requieren.
Porque gobernar —o legislar— no es solo administrar recursos, sino escuchar carencias. Y en esa escucha activa, el diputado reiteró su compromiso de seguir gestionando apoyos que impacten directamente en la vida diaria de las y los metepequenses.
En un municipio que busca avanzar sin dejar a nadie atrás, cada tinaco instalado y cada calentador funcionando son pequeños recordatorios de que el bienestar también se construye desde lo cotidiano.
En palabras del legislador: el espacio que hoy ocupa es de la gente, y su obligación es rendir cuentas con resultados. Así, entre metal, agua y energía solar, se teje una narrativa donde la política intenta reconciliarse con su propósito esencial: servir.



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