Toluca, Estado de México a 2 de Marzo 2026. – En toda comunidad universitaria el informe no es solo un acto protocolario: es, ante todo, un espejo. Un momento en el que la institución se observa a sí misma, reconoce sus avances y enfrenta, sin evasivas, las preguntas que surgen desde sus propias aulas.
Así lo anticipó la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Martha Patricia Zarza Delgado, al asegurar que existen las condiciones para llevar a cabo su informe de labores este 3 de marzo, un ejercicio que —subrayó— no eludirá los temas que han generado debate dentro de la comunidad.
La titular de la máxima casa de estudios mexiquense adelantó que su mensaje no se limitará a cifras ni a balances administrativos. Incluirá, dijo, precisiones sobre los señalamientos dirigidos a la rectoría y respuestas puntuales a inquietudes que de manera recurrente han sido expresadas por estudiantes, docentes y trabajadores.
“Ahí vamos a dar muchas particularidades para las preguntas que luego nos hacen”, expresó, dejando claro que el informe será también un espacio para la aclaración y el diálogo.
Cuestionada sobre la posibilidad de manifestaciones o interrupciones durante el acto, Zarza Delgado asumió el fenómeno como parte natural de la vida universitaria. En su visión, la universidad no es un espacio de unanimidades forzadas, sino de pluralidad crítica. “Generalmente hay voces que se escuchan afuera, en el informe y es válido. Seguramente habrá”, reconoció.
No obstante, manifestó su confianza en que no se repitan escenarios como las tomas registradas en el pasado. Y si el desacuerdo se hace presente, afirmó, será atendido. “Yo espero que no y si no, serán escuchadas todas las voces como siempre”, puntualizó.
Para la rectora, el informe no solo representa una obligación institucional, sino un acto de responsabilidad ética: rendir cuentas, responder de frente y sostener el diálogo como principio rector. En tiempos donde la crítica es constante y la exigencia social crece, la universidad —parece sugerir— no puede replegarse, sino abrirse más.
Así, el mensaje del 3 de marzo se perfila no solo como un balance de avances, sino como una declaración de principios: la convicción de que la universidad se fortalece cuando escucha, incluso cuando las voces son disonantes.



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