Toluca, Estado de México, 12 de marzo de 2026.– Hay obras que nacen con la promesa de convertirse en símbolos de desarrollo, pero que con el paso del tiempo terminan convertidas en silencios de concreto. Frente a esa realidad, el diputado local Samuel Hernández Cruz hizo un llamado desde la tribuna del Congreso mexiquense para rescatar el Auditorio Metropolitano de Tecámac y darle un nuevo sentido: ponerlo al servicio del conocimiento.
El legislador tecamaquense planteó que un espacio público no debe quedar atrapado en el abandono ni en la opacidad administrativa, sino transformarse en un lugar donde florezcan oportunidades. Por ello propuso que el complejo, inaugurado el 10 de marzo de 2017 durante la administración estatal de Eruviel Ávila Villegas, sea destinado a un proyecto educativo de nivel superior que beneficie a la población del Valle de México.

Recordó que el Auditorio Metropolitano fue concebido como una de las obras culturales más importantes de la entidad. Con capacidad para albergar entre 12 mil 700 y 13 mil personas, estacionamiento para más de mil 300 vehículos y una extensión cercana a las 14.7 hectáreas, su construcción implicó una inversión pública superior a los 734 millones de pesos.
Sin embargo, a casi una década de su inauguración, el recinto ha pasado largos periodos sin actividad, lo que lo ha convertido en un ejemplo visible de infraestructura subutilizada.
Hernández Cruz señaló que, durante años, solicitudes de información realizadas por ciudadanos y medios evidenciaron que diversos contratos relacionados con su construcción, supervisión y equipamiento fueron clasificados como reservados, lo que limitó conocer con claridad los detalles técnicos y financieros del proyecto. “Las obras públicas no pueden ser monumentos a la opacidad. Deben ser espacios vivos que respondan a las necesidades de la sociedad”, expresó el diputado.
Un espacio para el conocimiento
En su planteamiento, el legislador consideró que el auditorio podría convertirse en un punto estratégico para ampliar la oferta educativa y cultural en la región. Entre las instituciones que podrían participar en un proyecto de esta naturaleza mencionó a la Universidad Autónoma del Estado de México, así como a instituciones federales como la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional o la Universidad Autónoma Metropolitana.
Para ilustrar el impacto que puede tener una inversión educativa, recordó el caso del CECyT 19 “Leona Vicario” del IPN, que en apenas cinco años de operación, y con una superficie aproximada de cuatro hectáreas, ya alberga cerca de tres mil estudiantes y se proyecta que alcance una matrícula de tres mil 500 alumnos en 2027.
“Cuando el conocimiento ocupa los espacios públicos, la sociedad gana. Con voluntad política podemos convertir lugares abandonados en centros de desarrollo para miles de jóvenes”, sostuvo.
Claridad para decidir su futuro
Finalmente, Hernández Cruz subrayó la necesidad de conocer con precisión la situación jurídica, estructural, presupuestal y operativa del Auditorio Metropolitano para definir institucionalmente su destino.
“El objetivo es claro: que este espacio deje de ser una obra olvidada y se transforme en un lugar donde la educación, la cultura y el desarrollo encuentren casa”, concluyó.
Con esta propuesta, el diputado reafirma su postura de que los recursos públicos deben traducirse en beneficios tangibles para la sociedad, y que incluso las obras olvidadas pueden recuperar su propósito cuando se les devuelve el sentido de servir al bien común.



Deja un comentario