Mexicaltzingo, Estado de México a 19 de Marzo 2026. – En Mexicaltzingo comenzó algo más que una estrategia institucional; inició un ejercicio de conciencia compartida. La puesta en marcha de CERA (Captura, Esteriliza, Resguarda y Adopta), impulsada por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez a través de la CEPANAF, se presenta no solo como una respuesta operativa ante la presencia de animales en situación de calle, sino como un llamado a redefinir la relación entre sociedad y vida animal.
Durante el arranque, la directora general de la CEPANAF, Alma Diana Tapia Maya, colocó el acento en lo esencial: la voluntad colectiva. Su mensaje no giró en torno a cifras ni protocolos, sino a una idea más profunda: cuando una comunidad decide involucrarse desde la empatía, transforma su realidad. En esa lógica, la estrategia CERA deja de ser un esquema técnico para convertirse en una manifestación de responsabilidad compartida.
“Los animales necesitan atención y una oportunidad de tener una vida digna”.
Saray Benítez.
En el mismo tono, pero con una claridad que confronta, la presidenta municipal Saray Benítez Espinoza puso nombre al problema: la indiferencia. Señaló que la presencia de miles de animales en condiciones de vulnerabilidad ya no puede ser ignorada ni normalizada. Su postura trasciende lo administrativo y se instala en lo moral: no se trata únicamente de implementar políticas públicas, sino de asumir una postura frente al sufrimiento ajeno.
“Estos animales necesitan atención y una oportunidad de tener una vida digna”, expresó, subrayando que el verdadero cambio no radica solo en las acciones del gobierno, sino en la capacidad de la sociedad para dejar de mirar hacia otro lado.
Ambas visiones convergen en un mismo punto: la solución no es unilateral. Rescatistas, veterinarios y ciudadanos no son actores secundarios, sino pilares de una transformación que exige constancia y sensibilidad.
La entrega de credenciales a las “Visores de Bienestar Animal” simboliza justamente eso: la vigilancia no solo del proceso, sino de la propia conciencia social. Observar, en este contexto, implica hacerse responsable.
CERA, así, no se limita a atender una problemática inmediata. Propone algo más complejo y necesario: construir una cultura donde el cuidado deje de ser un acto excepcional y se convierta en una forma cotidiana de convivencia.



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