Toluca, Estado de México a 19 de Marzo 2026 . — En el marco del Día de la Mujer Periodista y Fotoperiodista del Estado de México, la diputada Itzel Guadalupe Pérez Correa colocó sobre la mesa algo más profundo que un reconocimiento institucional: una reflexión sobre el oficio de narrar la realidad cuando esa realidad, muchas veces, incomoda.
Con un tono que transitó entre lo político y lo humano, la legisladora destacó la valentía de quienes han tenido que abrir brecha en una profesión históricamente dominada por hombres, donde informar no sólo implica escribir, sino resistir. Porque el periodismo —como lo sugirió— no es únicamente un ejercicio técnico, sino un acto de conciencia.
Itzel Pérez subrayó que la labor de las mujeres periodistas ha sido clave para abrir espacios en otros ámbitos, como si cada nota publicada fuera también una puerta entreabierta para las que vienen detrás. En ese sentido, reconoció que informar con objetividad no es una tarea menor, especialmente cuando hacerlo puede poner en riesgo la integridad física de quien sostiene la libreta o la cámara.
Hay, en sus palabras, una idea que resuena: la verdad no es cómoda, pero alguien tiene que contarla. Y muchas veces, son ellas.
Sin embargo, en medio de este reconocimiento, el contraste no pasó desapercibido. Mientras se hablaba de lucha, preparación y compromiso, en otra esquina del discurso político aún se escuchan ecos de visiones más… digamos, superficiales. Como cuando el diputado Valentín Martínez Castillo consideró pertinente aclarar que en su labor “no vienen a modelar”, recordatorio innecesario en un contexto donde nadie, salvo quizá el prejuicio, estaba hablando de pasarelas.
Y es que, paradójicamente, mientras unas construyen credibilidad arriesgándolo todo, otros siguen preocupados por desmentir escenarios que sólo existen en su imaginación.
Al final, el mensaje de la diputada Itzel Pérez se sostiene por sí mismo: el periodismo hecho por mujeres no sólo informa, transforma. Y en tiempos donde la verdad parece negociarse, su trabajo sigue siendo, más que nunca, un acto de resistencia.



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