Lerma, Estado de México a 20 de Marzo 2026. – En tiempos donde la economía global parece un entramado lejano, hay territorios que deciden convertirse en puente. El Estado de México es uno de ellos: un espacio donde las decisiones empresariales del mundo encuentran tierra fértil para materializarse en empleos, industria y futuro.
La llegada de la firma brasileña Tramontina al municipio de Lerma no es solo la apertura de una fábrica; es la evidencia de que la confianza también se construye con geografía, talento humano y visión pública. Su planta “Cookware Norteamérica” representa más de 45 millones de pesos invertidos y 200 nuevas oportunidades laborales, pero, sobre todo, simboliza la decisión de apostar por lo local en un mundo cada vez más interconectado.

En representación de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, la secretaria de Desarrollo Económico, Laura González Hernández, subrayó que este tipo de proyectos no solo generan cifras, sino que tejen relaciones: México y Brasil se acercan no solo por acuerdos, sino por la producción compartida y la confianza mutua.
El Estado de México no es ajeno a esta vocación. Con 102 unidades económicas dedicadas a la fabricación de utensilios de cocina metálicos, concentra casi un tercio de esta industria en el país. Más de mil 600 personas participan en este sector, demostrando que la manufactura no es solo técnica, sino también comunidad.
En el fondo, cada inversión extranjera es una pregunta y una respuesta al mismo tiempo: ¿dónde crecer?, ¿dónde confiar? Hoy, el Estado de México responde con resultados, al mantenerse como uno de los principales destinos de inversión extranjera directa en el país, acumulando miles de millones de dólares en los últimos años.
Así, entre acero, manos trabajadoras y decisiones estratégicas, se construye algo más que una fábrica. Se construye una narrativa: la de un territorio que entiende que el desarrollo no es inmediato ni aislado, sino el resultado de abrirse al mundo sin perder su raíz.



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