Toluca, Estado de México a 24 de Marzo 2026. – En una sociedad que suele medir su eficacia en velocidad, productividad y juventud, el tiempo de las personas adultas mayores ha sido, con frecuencia, relegado a la espera. Filas interminables, trámites engorrosos y barreras silenciosas han convertido lo cotidiano en un obstáculo. Sin embargo, este 24 de marzo, el Congreso del Estado de México decidió transformar esa lógica: reconocer que la dignidad no envejece y que el respeto no es concesión, sino deber.
Por unanimidad, el pleno aprobó la reforma a la Ley de Personas Adultas Mayores del Estado de México, impulsada por el diputado Edmundo Luis Valdeña Bastida, para establecer la obligación de que todas las dependencias estatales, ayuntamientos y órganos auxiliares brinden atención prioritaria, ágil y digna a este sector de la población.
Más que una modificación jurídica, la reforma representa un gesto ético: colocar en el centro a quienes han sostenido, durante décadas, la vida social, económica y familiar del estado. A partir de su entrada en vigor, las instituciones deberán implementar mecanismos claros y visibles —filas preferentes, módulos especializados y señalización adecuada— que traduzcan el principio en práctica y eviten que el derecho se diluya en la burocracia.
Lo relevante es que la medida no implica la creación de nuevos programas ni un incremento presupuestal. Se trata, más bien, de reorganizar lo existente bajo un nuevo enfoque: el de la humanidad en el servicio público. Porque atender primero no es desplazar a otros, sino reconocer condiciones distintas y necesidades urgentes.
El respaldo unánime del pleno no solo refleja consenso político, sino una coincidencia más profunda: la convicción de que una comunidad se define por la forma en que cuida a quienes han llegado a la etapa más vulnerable de la vida. La reforma no cambia únicamente procedimientos; interpela la cultura institucional y recuerda que gobernar también es aprender a escuchar el ritmo de quienes caminan más despacio.
Cuando la ley se publique, su efecto será inmediato en la vida diaria de miles de adultos mayores mexiquenses. No se trata solo de reducir tiempos de espera, sino de enviar un mensaje claro: en el Estado de México, la experiencia no se margina, se respeta.



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