Tenancingo, Estado de México a 17 de Abril 2026. – En el arranque del Segundo Festival Cultural de las Flores, tres voces delinearon una misma visión: la floricultura como esencia de identidad, desarrollo económico y cohesión social en Tenancingo.
El doctor Cristian Mendoza Guadarrama, director de Turismo y Cultura de Tenancingo, destacó que este festival nació entre la incertidumbre, pero encontró rápidamente su legitimidad en la respuesta de la gente. Lo que parecía una celebración más, se convirtió en un espacio donde la belleza efímera de la flor se tradujo en resultados tangibles: ventas, promoción y orgullo colectivo.




Subrayó que la floricultura dignifica a la región al generar miles de empleos y posicionar a Tenancingo como un destino integral, donde mercados, invernaderos, gastronomía y tradiciones convergen para detonar una derrama económica significativa. El festival, afirmó, no solo impulsa las flores, sino que reconoce el talento humano que las transforma en arte.
Por su parte, la maestra Lizeth Ariadna Molina Bernal, representante de la Confederación de Floricultores Xochiquetzal, colocó el tema en una dimensión estratégica. Señaló que el sur del Estado de México concentra cerca del 90% de la producción nacional, consolidando un corredor florícola clave que genera cientos de miles de empleos.
Resaltó además el impacto social del sector, particularmente en la inclusión laboral de las mujeres, así como su crecimiento hacia mercados internacionales como Estados Unidos y Canadá. La floricultura, dijo, es una actividad que combina innovación, sostenibilidad y valor humano, capaz de adaptarse sin perder su esencia.
En tanto, Nancy Nápoles Pacheco, presidenta municipal de Tenancingo, resaltó; en un mensaje que articuló la dimensión humana y transformadora del festival. Reconoció el esfuerzo de productores, floristas y servidores públicos, subrayando que este evento nace con un propósito claro: visibilizar y dignificar a quienes sostienen la economía local.
Afirmó que un gobierno que no reconoce a sus sectores productivos difícilmente puede contribuir a la transformación social, por lo que este festival representa un acto de justicia y proyección para la floricultura. Enfatizó que, si a la flor le va bien, le va bien a Tenancingo, pues este sector es pilar del desarrollo municipal.
Asimismo, destacó el carácter cultural del festival, al abrir espacios para el arte, la convivencia familiar y la identidad regional. Señaló que la creatividad de las y los floristas —“manos mágicas”, como las describió— convierte a Tenancingo en un referente que trasciende fronteras.
Con ello, convocó a la ciudadanía y visitantes a apropiarse del evento, a disfrutarlo y a reconocer en cada flor el trabajo, la dedicación y el amor de quienes las producen.
A estas visiones se sumó la licenciada Laura González Hernández, secretaria de Desarrollo Económico del Estado de México, quien colocó el festival en una dimensión aún más amplia: la de un ecosistema productivo que articula lo local con lo global. Señaló que el trabajo coordinado entre productores, artesanos y autoridades permite que la floricultura trascienda escalas, desde lo local y regional hasta los mercados nacionales e internacionales.
Destacó que este tipo de eventos abren las puertas al turismo y al comercio, generando condiciones para que la producción se inserte en circuitos más amplios y competitivos. Reconoció el esfuerzo histórico de los floricultores, quienes han construido una ruta productiva sólida que hoy beneficia también a artesanos y otros sectores vinculados, generando una derrama económica significativa en la región.
Asimismo, subrayó la importancia de fortalecer la capacitación y garantizar que todos los actores del sector tengan acceso a herramientas que les permitan crecer, innovar y profesionalizarse. En este sentido, hizo una invitación abierta a la ciudadanía y al turismo para visitar la región, conocer de cerca esta riqueza productiva y ser parte de un proceso que busca consolidarse como referente nacional.
Finalmente, enfatizó que el Estado de México cuenta con una vocación productiva histórica que hoy cobra nueva fuerza mediante figuras como la denominación de origen y la apertura de nuevos canales de comercialización. Al igual que otros productos emblemáticos como el mezcal o el aguacate, la floricultura tiene el potencial de convertirse en un detonante económico aún mayor, posicionando a la entidad en el mapa global.
Así, entre la visión cultural, la organización productiva y la estrategia económica, Tenancingo reafirma que la floricultura no solo es una actividad: es un camino de identidad, prosperidad y proyección hacia el mundo.



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