Atlautla, Estado de México a 1 de Mayo 2026 . – En el pulso constante de la historia, el 1 de mayo no sólo recuerda luchas pasadas, sino que cuestiona el presente y convoca al porvenir. Bajo esa conciencia, las y los trabajadores de la educación de la Sección 36 del SNTE conmemoraron el Día del Trabajo, donde la unidad no fue sólo consigna, sino principio vivo.
La dirigente Mónica Miriam Granillo Velazco colocó en el centro una idea esencial: educar no es un privilegio, es una responsabilidad que sostiene a todas las demás profesiones. Desde ahí, la exigencia no es desmedida, sino profundamente ética: justicia, reconocimiento y condiciones dignas para quienes forman generaciones.
En este acto, la educación pública se asumió como algo más que un sistema; como un compromiso colectivo que no admite negociación cuando se trata de dignidad y futuro.
La unidad, reiteraron, no es discurso, sino la fuerza que convierte demandas en transformaciones posibles. Así, entre voces que evocan pertenencia y lucha, el magisterio mexiquense se reconoce a sí mismo no como un sector más, sino como un cimiento que, al mantenerse firme y unido, proyecta estabilidad y esperanza para la sociedad.



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