Toluca, Estado de México, 21 de mayo de 2026.- Hay gobiernos que administran obras y hay otros que intentan sembrar permanencia. En Toluca, la construcción de techumbres para escuelas no solo representa concreto y acero: simboliza la intención de proteger el espacio donde una generación aprende a imaginar su futuro.
El alcalde Ricardo Moreno encabezó la rifa de 10 techumbres para instituciones educativas del municipio, parte de un proyecto que contempla 12 estructuras destinadas a brindar mejores condiciones a miles de estudiantes.
Más que un acto administrativo, el ejercicio reflejó una idea sencilla pero profunda: cuando una ciudad cuida sus escuelas, también cuida el rumbo de su comunidad.
Durante la conferencia La Toluqueña, el edil recordó que estas acciones se suman a ocho arcotechos ya construidos, equivalentes a tres mil 600 metros cuadrados de infraestructura educativa.
Cada estructura levantada busca convertirse en sombra frente al sol, resguardo ante la lluvia y, sobre todo, en un recordatorio de que la educación merece espacios dignos.
La presencia del Secretario de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del Estado de México, Miguel Ángel Hernández, reforzó el mensaje de colaboración entre niveles de gobierno.
El funcionario estatal aseguró que habrá más apoyo para Toluca, al reconocer que cuando un gobierno municipal apuesta por la educación, el respaldo institucional deja de ser discurso y se convierte en responsabilidad compartida.
En paralelo, el programa “Yo pongo guapa mi escuela” ha movilizado a servidores públicos en más de 405 jornadas comunitarias dentro de 169 planteles. La iniciativa demuestra que transformar una escuela también implica reconstruir el sentido colectivo de pertenencia; porque una comunidad que participa en mejorar sus aulas termina fortaleciendo algo más importante: la conciencia de que lo público también puede ser cuidado por todos.
Las escuelas beneficiadas pertenecen a distintas regiones de Toluca, desde San Mateo Oxtotitlán hasta Calixtlahuaca y San Cristóbal Huichochitlán, llevando infraestructura a zonas donde, durante años, muchas necesidades permanecieron bajo el abandono cotidiano.
En tiempos donde la política suele medirse por la inmediatez, construir espacios para estudiantes parece un acto menos estridente, pero quizá más trascendente. Porque al final, toda ciudad termina pareciéndose a las escuelas que decide construir y proteger.



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