Toluca, Estado de México, 4 de junio de 2026.- En política, los discursos suelen dividirse entre quienes prometen el futuro y quienes intentan explicar el presente. Cristina Ruiz Sandoval eligió ambas rutas: mirar hacia atrás para recordar un Estado que —según dijo— funcionaba, y mirar al frente para advertir que el país atraviesa uno de sus momentos más peligrosos.
Durante la toma de protesta de la dirigencia municipal del PRI en Toluca, la presidenta estatal del partido construyó un mensaje cargado de confrontación, memoria y resistencia política. Frente a la militancia reunida, acusó al actual régimen de haber abandonado a los ciudadanos mientras, afirmó, se fortalecen las estructuras del crimen organizado.
La frase que marcó el tono de su intervención no fue casual ni moderada: “Abrieron la puerta del infierno y ahí se quedarán”. Con ella, Ruiz Sandoval intentó resumir lo que considera el deterioro institucional del país y del Estado de México bajo los gobiernos de Morena.
Su discurso partió de una idea sencilla pero poderosa en términos políticos: cuando un gobierno deja de garantizar seguridad, salud y oportunidades, el vacío termina ocupándolo el miedo.
Por eso, la dirigente priista contrastó las administraciones pasadas del PRI con el escenario actual, señalando que antes existían obras públicas, medicamentos, servicios funcionales y estancias infantiles que permitían a miles de mujeres trabajar con tranquilidad.
“Debemos volver a construir un Estado de México donde sí había servicios públicos de calidad y donde las familias no tenían que rogar por medicamentos o atención médica”, expresó ante los asistentes.
Más allá de la crítica administrativa, Ruiz Sandoval planteó una acusación de fondo: sostuvo que la crisis de seguridad no es producto de errores, sino de una relación permisiva entre el poder político y la delincuencia.
Aseguró que hoy el gobierno “está más preocupado por proteger a los criminales que a la gente honesta y trabajadora”, mientras las familias viven atrapadas entre la violencia y la incertidumbre. En esa lógica, también cuestionó el uso de los programas sociales, a los que calificó como herramientas de control político más que instrumentos para combatir la pobreza.
Según dijo, el aparato gubernamental busca mantener sometida a la ciudadanía mediante la dependencia económica y el temor electoral. Sin embargo, entre las acusaciones y el tono combativo, la dirigente dejó ver el objetivo político de fondo: reorganizar al PRI desde el territorio y apostar por una nueva generación de cuadros.
Señaló que las futuras candidaturas deberán construirse a partir del trabajo en calle y no desde acuerdos de escritorio, colocando a los jóvenes como pieza central para la reconstrucción partidista.
Así, el mensaje de Cristina Ruiz Sandoval no solo fue una crítica al gobierno, sino una declaración de batalla política. Una narrativa donde el PRI intenta presentarse como el partido que busca recuperar el orden perdido, mientras acusa al régimen actual de haber normalizado el miedo como forma de gobierno.



Deja un comentario