Toluca, Estado de México, 20 de junio de 2026.- La democracia no sólo se construye en las urnas ni en los recintos legislativos; también nace en la inquietud de quienes todavía se preguntan cómo debería ser el mundo. Bajo esa premisa, los diputados Samuel Hernández Cruz y Gerardo Pliego Santana impulsaron el “Simulador Legislativo Universitario”, un ejercicio que permitió a 75 estudiantes acercarse al trabajo parlamentario y convertir sus ideas en propuestas para el Estado de México.
En el Salón de Sesiones “José María Morelos y Pavón”, las juventudes descubrieron que legislar no consiste únicamente en aprobar leyes, sino en escuchar las necesidades de la sociedad y buscar respuestas colectivas. Desde la educación y la seguridad hasta el agua y los servicios públicos, las preocupaciones cotidianas se transformaron en 24 iniciativas que reflejan la mirada de una generación que no quiere permanecer al margen.
Samuel Hernández, quien participó de manera virtual, señaló que estos espacios permiten tender puentes entre la ciudadanía y el Congreso, además de abrir el diálogo con quienes heredarán las decisiones del presente. Recordó que la Legislatura mexiquense, integrada por 75 diputadas y diputados, representa a más de 18 millones de habitantes, por lo que llamó a las y los jóvenes a ejercer su voz desde la máxima tribuna del estado.
Por su parte, Gerardo Pliego destacó que estos ejercicios permiten conocer nuevas perspectivas y demostrar que la participación política puede comenzar desde las aulas. Asimismo, exhortó a las juventudes a reconocer los aciertos de los gobiernos, pero también a cuestionar aquello que consideran incorrecto, pues el silencio, dijo, puede convertirse en complicidad.
Durante la actividad, las y los participantes se integraron a los siete grupos parlamentarios de la LXII Legislatura, conformaron una mesa directiva con criterios de paridad y reprodujeron el funcionamiento del Congreso mexiquense, entendiendo que la política, más que una disputa de posiciones, puede ser un espacio para imaginar soluciones.
Porque, al final, las leyes nacen primero como preguntas. Y cuando las juventudes se atreven a formularlas, la democracia encuentra nuevas razones para renovarse.



Deja un comentario