Toluca, Estado de México, 25 de junio de 2026.- Hay oficios que producen objetos y otros que, además, construyen memoria. En Xonacatlán, la elaboración artesanal del peluche ha dejado de ser únicamente una actividad económica para convertirse en una expresión de identidad colectiva, donde las manos transmiten conocimientos que el tiempo se ha encargado de conservar.
Bajo esa premisa, la diputada Martha Azucena Camacho Reynoso, integrante del Grupo Parlamentario de Morena, presentó una iniciativa para declarar la Técnica Artesanal Tradicional para la Elaboración del Peluche de Xonacatlán como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de México.
La propuesta parte de una idea sencilla pero profunda: las comunidades no sólo habitan un territorio, también habitan sus oficios. Durante más de cuatro décadas, la fabricación de peluches ha acompañado la vida cotidiana de miles de familias, convirtiéndose en una forma de sustento, pero también en un lenguaje común que une generaciones.
Detrás de cada pieza existe una cadena de conocimientos que no suele escribirse en los libros, sino que se transmite en los talleres familiares, en las conversaciones y en la práctica cotidiana. El diseño, el corte, la costura, el bordado, el ensamblaje y el acabado representan saberes que han dado forma a una tradición que permanece viva.
La legisladora señaló que la iniciativa no pretende otorgar exclusividad ni restringir la elaboración de peluches en otros lugares, sino reconocer la raíz histórica y comunitaria de una técnica que encontró en Xonacatlán un espacio para florecer y consolidarse.
Desde esta perspectiva, la cultura deja de entenderse como algo distante o reservado a los grandes monumentos y se reconoce también en el trabajo diario de quienes, con creatividad y constancia, han convertido una actividad artesanal en un símbolo de pertenencia.
De aprobarse la iniciativa, la Secretaría de Cultura y Turismo del Estado de México podrá impulsar acciones de investigación, preservación, promoción y difusión de esta tradición, procurando la participación de artesanas, artesanos, instituciones y organizaciones vinculadas con esta expresión cultural.
Porque algunas herencias no se guardan en vitrinas ni se escriben en piedra. A veces, la identidad de un pueblo se cose, se rellena y se entrega entre las manos, recordando que la verdadera permanencia de una comunidad habita en aquello que decide transmitir a las siguientes generaciones.



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