Texcoco, Estado de México, 28 de junio de 2026. – Hay obras que se levantan con concreto y maquinaria, y otras que se construyen con esperanza. En Santa María Nativitas, la nueva olla de captación de agua “Tláloc” representa ambas cosas: una infraestructura para almacenar agua y, al mismo tiempo, una apuesta por el futuro del campo mexiquense.
La gobernadora Delfina Gómez Álvarez entregó esta obra hidráulica con capacidad superior a los 50 millones de litros de agua, equivalente a 20 albercas olímpicas, destinada a beneficiar a 150 productoras y productores de flores. Sin embargo, más allá de las cifras, la obra recuerda una verdad antigua: donde el agua permanece, la vida encuentra la manera de continuar.
El campo vive sujeto a los ciclos de la naturaleza, pero también a las decisiones humanas. En tiempos de sequía e incertidumbre climática, almacenar el agua significa conservar la posibilidad de sembrar, producir y sostener a las familias que dependen de la tierra. Cada gota retenida es también tiempo ganado frente a la escasez.
La olla “Tláloc”, construida sobre una superficie de más de 18 mil metros cuadrados y protegida con geomembrana impermeable, forma parte del programa Transformando el Campo y del Año de las Obras 2026. Su función no sólo consiste en guardar agua, sino en brindar certeza a quienes trabajan la tierra y encuentran en ella su sustento.
La mandataria estatal reconoció el papel de las y los campesinos, recordando que el trabajo agrícola constituye una de las bases más sólidas de la sociedad. Porque la tierra enseña paciencia, esfuerzo y permanencia; valores que sobreviven incluso cuando las condiciones parecen adversas.
La obra se complementa con la construcción de otras 23 ollas de captación en la región, fortaleciendo la capacidad de almacenamiento y la resiliencia del sector agrícola ante los periodos de estiaje. En ese esfuerzo conjunto entre los distintos órdenes de gobierno, el agua deja de ser únicamente un recurso para convertirse en una responsabilidad compartida.
En Texcoco, la olla “Tláloc” guarda millones de litros, pero también conserva algo más profundo: la convicción de que cuidar el agua es, en realidad, cuidar el porvenir.



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