Redacción.
Toluca, Estado de México, 20 de julio de 2026.– En una época donde el ruido parece imponerse sobre el silencio, aprender a escuchar también significa aprender a cuidar de uno mismo. La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) advirtió que la exposición constante a sonidos intensos y algunos hábitos cotidianos están poniendo en riesgo la salud auditiva de personas cada vez más jóvenes.
En el marco del Día Mundial de la Escucha, la médica otorrinolaringóloga de la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la UAEMéx, María Cristina Estrada Correa, recordó que escuchar va más allá de percibir sonidos: implica comprender el entorno, comunicarse y construir vínculos con los demás, por lo que proteger la audición es preservar una parte esencial de la experiencia humana.
La especialista explicó que el deterioro auditivo ya no es exclusivo de quienes trabajan en ambientes industriales. Hoy, el tránsito, las obras de construcción, los espacios recreativos y el uso prolongado de audífonos a volúmenes elevados han convertido a la contaminación acústica en un riesgo cotidiano.
Advirtió que permanecer durante varias horas expuesto a sonidos superiores a los 80 decibeles puede provocar daños permanentes en el oído, mientras que prácticas como introducir cotonetes u otros objetos para limpiar el canal auditivo pueden ocasionar lesiones, infecciones o favorecer la acumulación de cerumen.
Estrada Correa destacó que el cerumen cumple una función protectora y no debe retirarse de manera rutinaria con objetos. En su lugar, recomendó moderar el volumen de los dispositivos de audio, reducir la exposición al ruido y acudir con especialistas ante síntomas como zumbidos, dolor o disminución de la audición.
La especialista concluyó que cuidar la capacidad de escuchar no solo permite conservar un sentido, sino mantener abierta una de las principales puertas de comunicación con el mundo y con quienes nos rodean.



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