Redacción.
Toluca, Estado de México, 26 de Agosto 2026.- Una universidad no se transforma únicamente modificando sus normas; se transforma cuando quienes la habitan tienen la posibilidad de imaginar, cuestionar y construir el futuro que desean. Bajo esta premisa, la discusión sobre la nueva Ley de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) llegó al Congreso del Estado de México, donde distintas voces coincidieron en que cualquier reforma deberá escuchar a la comunidad antes de pretender representarla.
Convocados por la diputada Ruth Salinas, exrectores, representantes sindicales, estudiantes paristas, consejeros, académicos, especialistas, trabajadores administrativos, empresarios, exaspirantes a la Rectoría, exdirectivos, autoridades estatales y legisladoras participaron en el Parlamento “Retos de la Educación en el Estado de México: Reforma Universitaria”, en un ejercicio que buscó colocar la pluralidad en el centro de la discusión.
Más que un acto protocolario, el encuentro abrió una pregunta de fondo: ¿qué universidad quiere y necesita construir su propia comunidad? La respuesta, plantearon los participantes, no puede surgir de una sola visión ni quedar limitada a quienes ocupan temporalmente los espacios de decisión.
La nueva legislación sustituirá un marco normativo que ha acompañado a la institución durante más de tres décadas. Por ello, las voces reunidas advirtieron que el proyecto que llegue al Poder Legislativo no debe entenderse como un documento concluido, sino como un punto de partida susceptible de incorporar las inquietudes y propuestas de quienes viven cotidianamente la Universidad.
Entre las principales demandas estuvieron la gratuidad de la educación, el voto universal, la democratización de los órganos de gobierno, mejores condiciones laborales para el personal administrativo, el fortalecimiento de la investigación y mayores oportunidades profesionales para quienes egresan de la institución.
En el fondo, las discusiones convergieron en una idea sencilla: una universidad pertenece a todos los que contribuyen a darle vida. Del exrector al estudiante; de la investigadora al trabajador administrativo; de la representación sindical a quienes levantan la voz desde las aulas. Cada experiencia representa una parte de la memoria y de las aspiraciones de la UAEMéx.
La diversidad de participantes mostró que el futuro de la institución no puede pensarse desde una sola perspectiva. La universidad, como espacio de conocimiento y pensamiento crítico, también está llamada a cuestionarse a sí misma y reconocer que una reforma adquiere legitimidad cuando quienes serán parte de sus consecuencias también participan en su construcción.
Durante el Parlamento, la diputada Ruth Salinas se comprometió a llevar al análisis legislativo las inquietudes, propuestas e iniciativas expresadas por las y los participantes, con la intención de que la nueva Ley de la Universidad Autónoma del Estado de México no deje fuera ninguna voz de su comunidad.
Porque reformar una universidad no significa solamente cambiar sus reglas: significa decidir qué principios, qué derechos y qué futuro se quieren preservar y construir juntos.



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