Redacción.
Toluca, Estado de México, 22 de Septiembre de 2026.— Entre una acusación y la realidad cotidiana de quienes habitan un espacio existe una pregunta fundamental: ¿qué ocurre cuando ambas versiones no coinciden? Esa fue la interrogante que marcó la Asamblea General Extraordinaria de la Central de Abasto de Ecatepec, donde productores, comerciantes, condóminos y empresarios rechazaron haber sido víctimas de extorsión o de algún otro delito al interior del inmueble.
Con la presencia de un fedatario público, representantes de Derechos Humanos e integrantes de los tres órdenes de gobierno en materia de seguridad, los asistentes fueron cuestionados directamente sobre si alguno había sufrido extorsión o algún acto delictivo dentro de la Central. La respuesta, de acuerdo con los organizadores de la reunión, fue negativa.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México fue invitada a participar en la asamblea, aunque, según los integrantes de la Mesa Directiva, no acudió ningún representante.
Durante el encuentro también se presentó a los asistentes el comunicado 0855/2026 de la Fiscalía, mediante el cual informó sobre la supuesta desarticulación de una red dedicada a la extorsión y al narcomenudeo dentro de la Central de Abasto de Ecatepec.
Sin embargo, ante la pregunta de si conocían o identificaban a Jorge Antonio “N”, alias “Coronel”, señalado por la Fiscalía en relación con actividades delictivas, los comerciantes afirmaron no conocerlo ni ubicarlo como integrante o persona vinculada con la Central.
El contraste entre ambas versiones colocó sobre la mesa una cuestión que rebasa el terreno de las declaraciones: la necesidad de distinguir entre un señalamiento y una realidad comprobada. Para los integrantes de la Central, la percepción construida a partir de los comunicados oficiales ha tenido consecuencias concretas sobre la actividad comercial.
Los asistentes señalaron que las ventas de los negocios han disminuido aproximadamente 15 por ciento, situación que atribuyen a lo que consideran una campaña de desprestigio. Ante ello, aprobaron por unanimidad suspender este año el Festival Abarrotero que tradicionalmente se realizaba en las instalaciones de la Central, con el propósito de destinar esos recursos a su reactivación y relanzamiento comercial.
La controversia tampoco es nueva. Los integrantes de la Mesa Directiva recordaron un comunicado anterior de la Fiscalía en el que se informó sobre el aseguramiento de una bodega con mercancía presuntamente robada dentro de la Central. De acuerdo con la postura expuesta durante la asamblea, posteriormente se determinó que dicha bodega no se encontraba dentro de la Central de Abasto.
Asimismo, señalaron que el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de México les dio la razón en las acciones legales emprendidas por este caso y que permanece pendiente la determinación relacionada con la responsabilidad de servidores públicos involucrados, conforme a lo señalado en la resolución referida.
En este contexto, los periodistas Mari Toña Santiago y Manuel Lino anunciaron la elaboración de un libro titulado “El Montaje”, en el que, según lo expuesto durante la reunión, se documentará la controversia y las distintas actuaciones que los integrantes de la Central consideran parte de una campaña de descalificación.
Más allá de la disputa entre instituciones y comerciantes, el episodio deja una reflexión sobre el peso de la palabra pública: cuando una acusación proviene de una autoridad, no sólo comunica una información, también puede transformar la percepción de un lugar y afectar la vida de quienes dependen de él. Por ello, entre lo que se afirma y lo que se demuestra existe un espacio que sólo puede llenarse con pruebas, transparencia y derecho de réplica.
Finalmente, la Confederación Nacional de Agrupaciones de Comerciantes de Centros de Abasto, A.C., manifestó su respaldo a la Central de Abasto de Ecatepec ante las acciones que, de acuerdo con su posicionamiento, ha emprendido la Fiscalía.



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