Redacción.
Toluca, Estado de México a 23 de Septiembre de 2026. — Hay enfermedades que no siempre se ven, pero que transforman la vida de quienes las padecen. El lupus es una de ellas: detrás de una apariencia de normalidad pueden existir dolor, cansancio extremo, afectaciones en órganos y una constante búsqueda de diagnóstico y tratamiento.
Ante esta realidad, el diputado del PT, Isaac Josué Hernández Méndez, presentó ante el Congreso del Estado de México una iniciativa para fortalecer la prevención, diagnóstico, atención y seguimiento del lupus y otras enfermedades autoinmunes, además de combatir la discriminación que enfrentan quienes viven con estos padecimientos.


El legislador explicó que el lupus puede afectar la piel, articulaciones, riñones, corazón y pulmones. Por ello, su propuesta contempla crear un registro estatal de pacientes, fortalecer la detección desde el primer nivel de atención, capacitar al personal médico y mejorar los mecanismos de referencia y contrarreferencia para facilitar el acceso a servicios especializados.
También plantea declarar la segunda semana de mayo como la Semana Estatal de Concientización sobre Lupus y otras Enfermedades Autoinmunes, con acciones de información y sensibilización.
“Una enfermedad invisible no significa una enfermedad inexistente”, sostuvo Hernández Méndez.
Una enfermedad que también enfrenta prejuicios
Lourdes, María, Claudia y Ana, pacientes con lupus, compartieron las dificultades que implica vivir con una enfermedad cuyos síntomas no siempre son visibles. Hablaron de cansancio extremo, dolor muscular y articular, sensibilidad al sol y afectaciones en órganos como los riñones y pulmones.
Una de ellas relató que las complicaciones neurológicas llegaron a impedirle caminar por sí misma, mientras otra tuvo que abandonar su trabajo y depender del apoyo de su esposo. También señalaron que algunos tratamientos biológicos pueden alcanzar costos de hasta 30 mil pesos por aplicación.
A las dificultades médicas se suman barreras laborales, educativas y sociales, pues la fatiga o las limitaciones físicas pueden ser interpretadas como falta de voluntad.
Una de las pacientes, quien vive con lupus desde los seis años, señaló que durante 17 años ha enfrentado obstáculos para estudiar, trabajar y desarrollarse plenamente.
La iniciativa coloca así sobre la mesa una realidad que suele pasar inadvertida: no todo padecimiento puede verse, pero eso no significa que no exista. “Nos ven normal, la cara la tenemos bien, pero el cansancio es por dentro”, expresaron las pacientes.



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