Redacción.
Toluca, Estado de México, 5 de Octubre de 2026.— La tecnología, que nació para acercar al ser humano y ampliar sus posibilidades de comunicación, también ha abierto nuevas puertas para la violencia. Así lo advirtió José Antonio Ruiz Hernández, oficial nacional de Protección a la Infancia de Unicef, durante la presentación del informe Disrupting Harm en México, realizada en el Congreso del Estado de México con el respaldo del diputado Rigoberto Vargas Cervantes (Morena), presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación, donde se expuso que 1.6 millones de niñas, niños y adolescentes han sufrido alguna forma de abuso o explotación sexual facilitada por la tecnología.
Con el respaldo del diputado Rigoberto Vargas Cervantes (Morena), presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación, la presentación del documento buscó abrir una reflexión sobre los límites y responsabilidades que acompañan al desarrollo tecnológico, particularmente cuando internet, redes sociales, videojuegos y otras plataformas se convierten en medios para vulnerar a las infancias y adolescencias.


El informe es resultado de los trabajos de ECPAT International, INTERPOL, Unicef Innocenti y Unicef México, con financiamiento de Safe Online, y parte de una idea fundamental: ningún espacio, por sí mismo, garantiza la protección absoluta de niñas, niños y adolescentes.
Durante el encuentro, la diputada María del Consuelo Estrada Plata (PT) llamó al magisterio a fortalecer la formación del estudiantado para que pueda actuar con responsabilidad tanto en las aulas como en sus hogares y relaciones familiares.
A su vez, la legisladora Maricela Beltrán Sánchez (MC) advirtió que en el Estado de México existen antecedentes de reclutamiento de menores mediante redes sociales y videojuegos en línea, donde las invitaciones directas pueden convertirse en mecanismos de captación.
Al presentar los principales resultados del estudio, José Antonio Ruiz Hernández, oficial nacional de Protección a la Infancia de Unicef, señaló que durante 2024 y 2025 se documentó la existencia de abuso y explotación en ámbitos familiares, comunitarios, escolares y digitales. La realidad, explicó, obliga a abandonar la idea de que existe un único lugar seguro y a reconocer que la protección debe construirse de manera colectiva.
El estudio reunió la participación de especialistas de México, Brasil, Colombia, Costa Rica y República Dominicana. Su metodología contempló encuestas a adolescentes de entre 12 y 17 años y sus familias, consultas con proveedores de servicios judiciales y de atención a víctimas, análisis de la legislación federal y revisión de casos.
Ante Genaro Martínez Reyes, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Ruiz Hernández explicó que el informe analiza cómo las tecnologías digitales, internet, servicios de mensajería, redes sociales, videojuegos, almacenamiento en la nube, transmisiones en vivo e inteligencia artificial pueden ser utilizadas para facilitar distintas formas de violencia sexual.
Uno de los datos que dimensiona el problema es que 13 por ciento de las personas menores de edad sufrió alguna forma de abuso o explotación sexual facilitada por la tecnología durante el último año, equivalente a aproximadamente 1.6 millones de personas. Además, 47 por ciento de quienes enfrentaron este tipo de violencia experimentó más de un incidente.
Entre las modalidades más frecuentes se encuentran la recepción de imágenes sexuales no deseadas, las solicitudes de fotografías o videos íntimos y las ofertas de dinero o regalos a cambio de material sexual.
Más allá de las cifras, el informe plantea una pregunta que trasciende las pantallas: ¿cómo proteger al ser humano cuando las herramientas que utiliza también pueden ser empleadas para dañarlo? En ese sentido, la respuesta no parece encontrarse únicamente en mayores controles tecnológicos, sino también en la educación, la prevención y la construcción de entornos donde niñas, niños y adolescentes puedan reconocer los riesgos y pedir ayuda.
Como parte del encuentro se realizó un panel con Tania Montcerrat Granados Cervantes, secretaria ejecutiva del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes; Magdaleno Reyes Ángeles, director general de los Servicios Educativos Integrados al Estado de México, y Elsa Lourdes Fuerte Robles, directora general del Consejo Escolar para el Bienestar del gobierno estatal, quienes analizaron las medidas necesarias para enfrentar esta problemática desde los ámbitos social y educativo.
La presentación concluyó con un llamado a entender que la tecnología no es buena ni mala por sí misma: su impacto depende también de las decisiones humanas que la acompañan. Por ello, proteger a las nuevas generaciones implica educar para habitar el mundo digital con libertad, pero también con conciencia, responsabilidad y herramientas para defenderse.



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